Disclosure – ENERGY

Escrito por el 31 agosto, 2020

disclosure energy

Llega el tercer álbum de estudio del dúo house Disclosure, ENERGY

Con el lanzamiento del EP Ecstasy en marzo de este año, muchos nos dábamos más que satisfechos con Disclosure. Parecía que era un formato que empezaba a encajar dentro de su carrera al repetir la fórmula del EP de escasas canciones que había utilizado también en 2018 con Moonlight y en 2016 con Moog For Love. Sin embargo, meses después nos sorprendieron anunciando un nuevo álbum de estudio, el tercero en su discografía y que llevaría por nombre ENERGY.

Un movimiento tan extraño como la composición del proyecto, que se divide en dos álbumes separados, relegando a la segunda parte todas las composiciones de Ecstasy junto a las colaboraciones con Khalid y un par de remixes a Birthday, la colaboración con Kehlani y Syd. En definitiva, una especie de cajón desastre que desvía parcialmente la atención de la primera parte, el verdadero jugo del proyecto. No es porque la música de su EP y las colaboraciones con Khalid no sean interesantes, sino porque lo es mucho más las 11 nuevas canciones que el dúo británico de electrónica nos presentan en este nuevo álbum.

Mientras que Ecstasy les dirigía hacia una música más de house underground, muy instrumental y semejante a lo escuchado en Moonlight, las canciones de la primera parte del proyecto se asemejan mucho más a las obras de sus dos primeros álbumes, trabajos de house comercial mucho más vocales. Por ello, no faltan las colaboraciones de numerosos artistas como las mencionadas Kehlani y Syd, pero también Slowthai, Common o la ya habitual dentro de la discografía de Disclosure, Fatoumata Diawara. Sin embargo, a pesar de recordar a sus dos álbumes de 2013 y 2015, la realidad es que han pasado cinco años y el dúo ha sabido ver con una naturaleza pasmosa que era momento de dar un lavado de cara a su música.

La versatilidad de Disclosure es exhibida de manera continua, por ejemplo obviando los súperéxitos Talk y Know Your Worth con Khalid, destinando esfuerzos individuales en crear música bailable y con personalidad. Las canciones de ENERGY son como una emulsión de los infinitos sonidos que el grupo ha tratado de confluir en el común denominador de la música house. Aún así, de ellas se desprende cierta desconexión motivada por el exceso de voces particulares en cada una de ellas.

El hip hop entra por la puerta grande dentro de la música de Disclosure, siendo más evidente que en ningún momento en la brillante My High, donde la participación de Slowthai genera una aspereza que mantiene siempre vibrante al oyente que acaba repitiendo de manera hipnótica la letra (please don’t fuck up / my high / my high / my high…). De la nueva ola a un liricista de largo recorrido, Common, que participa en otra pieza de nivel decente, Reverie, en la que su escasa duración deja un poco colgado al oyente, que progresivamente accedía con mucho interés al flow suave de la canción. Como ellos afirmaron, el rap y el hip hop no son géneros a los que prestaran mucha atención durante su juventud y la participación de Common en el álbum fue simplemente “porque podían”. Una excusa un poco débil que revela el diseño de las piezas del álbum.

El productor de Detroit, Channel Tres, colabora en Lavender, una de las piezas más marchosas y divertidas del álbum con un tono funky que el grupo ha acogido en muchas de las piezas de su último recorrido. Sin embargo, la canción pide a gritos un club para ser disfrutada y se trata de las más semejantes a las composiciones del EP Ecstasy. Por su parte, Watch Your Step tiene una de las interpretaciones vocales más carismáticas de este ENERGY (obviando la del ya mencionado Slowthai) y que revela la importancia de los patrones y la música repetitiva dentro de este nuevo proyecto, uno de los intereses confesos de Guy y Howard que afirman que tal influencia proviene de la propia naturaleza y su tendencia a la geometría.

Birthday, último sencillo antes del lanzamiento del álbum, seguramente sea la pieza con mayor capacidad comercial, una obra aterciopelada en la que la voz de Kehlani seduce, aunque evidenciando una vez más un diseño instrumental lleno de elementos minúsculos que generan un movimiento muy ajeno a la suavidad y naturaleza la vocal.

A pesar de que ENERGY encuentra en ciertos ritmos e ideas un común denominador, hay algo que provoca que se desarrolle de manera muy poco cohesionada. Si nos centramos en las semejanzas, el proyecto demuestra la reiteración casi dolorosa de estilos y diseños; y si nos centramos en las diferencias, vemos poco más que un compendio de colaboraciones con todo tipo de artistas de la industria. Ni hablar de la inclusión de la segunda parte del proyecto, justificada bajo el término “(Deluxe)” pero totalmente ajena al proyecto. Disclosure son unos maestros en términos de producción y todas sus piezas tienen un sello de calidad incuestionable. Sin embargo, si su objetivo eran las radios, no llegan a obtener nada realmente icónico, y si su objetivo era la escena underground, entonces sobran voces conocidas.

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