Penelope – Polvos Mágicos

Escrito por el 24 marzo, 2020

Debo prevenir que Javier Bardem me ha provocado un flechazo instantáneo… ¿Sabéis cuando empezáis a escuchar un álbum y la primera canción os gusta tanto que genera unas expectativas muy exigentes que condicionan casi por completo el resto de la escucha? Algo así me ha sucedido con el álbum debut de la banda barcelonesa Penelope. He hecho un esfuerzo importante por tratar de salir de ahí pero no ha sido nada fácil. En cualquier caso vamos a ponernos con el análisis del álbum:

El primer elemento que nace reseñar es el interesante trabajo de cohesión entre un importante carácter acústico y la aparición de elementos sonoros “poco convencionales”. En un álbum en el que la guitarra acústica resulta el protagonista, repentinamente escuchamos vehículos pasar en Montecarlo o elementos sintéticos en temas como Adán y Eva. Lo que parece una muestra musical sencilla de repente adquiere nuevos niveles y busca trabajar en un espacio mucho menos concreto y con una especie de sonido aberrado que genera dos mundos enfrentados: un espacio común y sencillo frente a un misterioso y alucinógeno mundo disonante.

Por eso disfruto tanto de Javier Bardem, por que es la que alude con más fuerza a la diferenciación entre estos dos espacios y es el tema en el que se cohesionan sin ningún tipo de dificultad. Una vez que has entrado en esta dinámica, aspiras a reencontrarte con estos enfrentamientos durante el resto de la obra, independientemente de que forme parte de los objetivos del grupo o no. Es entonces cuando la obra deja de ser del grupo y pasa a ser tuya, te apoderas de algo que no estaba hecho para ti e imprimes sobre ella tus aspiraciones y tu imaginación, proceso que acaba pervirtiendo por completo la autoría inicial.

¡Por eso he dicho que no quería hablar de Javier Bardem! Mantengamos la calma y continuemos comentando este Polvos Mágicos. Penelope habla desde un punto sincero, claro. Su expresión es en su mayoría común y hace referencia al imaginario sencillo de la juventud: nos habla de drogas, relaciones o de indiferencia. Sexo, fiesta, carpe diem son los temas que en su mayor parte inundan la lírica del álbum, algo que no termina de enganchar. Expresiones como “directo al muro / voy como el checo” resultan de un ingenio casi preferiblemente eludible y que seguramente hagan referencia a un imaginario que nadie comprende, careciendo de esa sutileza e interés que en otras ocasiones se consigue crear (“nunca nos van a encontrar / Martin Margiela”).

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El espíritu musical de las canciones nos hace sentir que necesita de letras más etéreas, menos concretas. Te avienes a creer que una guitarra acústica requiere de mayor sentimentalismo o profundidad y es entonces cuando tienes dificultad para procesar que no hay ninguna regla que diga que un sonido callejero como el que Penelope nos propone debe estar en contra de la música que solemos poner en voces de amor y versos blancos carentes de atrevimiento.

Es verdad que no encuentro especial maestría en el uso de la letra, pero si que el grupo consigue ponerte en un punto en el que te exige poner atención, ya que no pretenden darte el trabajo hecho. Es interesante repensar esas expresiones y descubrir a qué refieren dentro de uno mismo. Distintas perspectivas se reúnen dentro del álbum para solicitarnos una respuesta, ¿quieres esto o no lo quieres? La polaridad del proyecto es reseñable y no da la sensación de ofrecer medias tintas, o lo disfrutas o te desinteresas rápidamente por ello.

Con todo ello, Polvos Mágicos es un álbum de un gran nivel de producción que demuestra tener las cosas claras por parte de Penelope, así como una alta confianza en su proyecto. Quedaremos pendientes de su progreso y… mientras tanto me quedaré escuchando Javier Bardem.

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